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19.3.11

Indicadores


Fui hasta el centro a buscar una luz negra. No soy bueno viajando en la oscuridad, pozo que hay, pozo que agarro y, en las ultimas revisiones, noté que el asunto no es gratuito: el vehículo se va aflojando si no tenés cuidado al andar.
Hace un tiempo contaba con una luz super luminosa, tan luminosa que terminó encandilándome. En ese sentido, la luz genera el mismo efecto que la oscuridad: ceguera. Por eso, esta vez, hay que probar algo distinto.Dicen que lo claro brilla con la luz negra así que voy a tratar de utilizar esta propiedad como guía de navegación. Veremos que pasa, en una de esas empiezo a zafar de esos baches de mierda.

La ida fue durisima, como subir por Peron en el microcentro de la ignorada Buenos Aires durante varios años y sin parar. En el trayecto la pulsión se hizo presente, como de costumbre, solapada en preguntas. ¿Podré encontrar el lugar donde consiga la adecuada? Hay de varios tipos. ¿Quedará alguna para mi, o ya estarán todas agotadas? Si llego hasta el centro caminando cuesta arriba y no consigo lo que busco no se como voy a hacer para volver. Por un segundo me vi acostado sobre el pavimento rodando hacia abajo y tuve miedo. No sabia que pensar así que decidí tomar esa imagen como una advertencia. Traté de relativizar lo pernicioso.

Recorrí varias calles, algunas vacías, otras oscuras y hasta me metí en callejones sin salida. Costó pero por fin encontré lo que buscaba. Los aparatos estaban todos en un solo lugar, un sucucho en apariencia olvidado y poco atractivo, metido entre todo el caos luminoso que caracteriza el centro. Quizá por eso me costó tanto encontrarlo. El tema del destino estaba resuelto, ahora faltaba decidir.
Nunca imagine que ese sucuhito medio humedo tuviera semejante stock y variedad. Había para todos los gustos y utilidades. Luces de potencias variadas y hasta de diferentes tipos, con varios accesorios. Algunos contaban con construcciones estrafalarias, llenos de leds indicadores y pegatinas brillantes. Otros eran por demás simples y había que adicionarle algún artificio para que funcionen correctamente, pero todos compartían un característica común: ninguno traía un manual de usuario. 
Me di cuenta que estaba algo mareado, esto de elegir la luz no era tarea fácil. Había tantas diferencias y yo con ese miedo que implica la optimización de recursos que, a esta altura, comienzan a parecer escasos. Mejor salgo a mirar desde la vidriera, algo de aire no va a venir nada mal.
Y ahí estaba, delante mio, a simple vista. El artefacto parecía cumplír con varias de las exigencias que había formulado. Era de construcción simple y robusta. Además contaba con un potenciómetro para regular la intensidad de la luz, lo que creí muy útil para evitar posibles encandilamientos. Ok, vamos por este entonces.
Con la luz negra en mi poder me dirijo al mostrador. Atendía un viejito piola, una especie rara surgida de la mezcla entre Hunter Thompson y Gustavo Ceratti. Cuando pregunto por el precio, me contesta que era el esfuerzo que costó subir por Peron y el esfuerzo con el que debía emplear de ahora en más el equipo, agregando la explicación que, por ese motivo, este tipo de luces vienen sin manuales.
¡Esto si es una deuda! Me despedí agradecido, con deseos de pagar por primera vez en mi vida aquella deuda contraida con Don Hunter Ceratti.

El viaje lo arranqué caminando, pero ahora vuelvo en bicicleta. Ey! no cualquier bicicleta, sino en la bicicleta. La encontré en el mismo lugar donde conseguí la luz. Es representativa, cachibachezca, de otra forma.Ahora la vuelta va a ser mas leve. Además, al acordarme de aquella advertencia, elegí una camino donde el terreno es plano, mas largo, pero menos arriesgado. Olvidate de volver por Peron! Mucha velocidad, llegan a fallar los frenos y quedo abajo de algún colectivo de los que van por Paseo Colón. Para compensar el tiempo perdido por la distancia trata de pedalear lo mas rápido posible cada día, entrená carajo!

Puse a prueba varias veces la luz negra, solo, en casa. Al principio cuesta adaptarse. Hay que hacer fuerza para ver, pero, cuando la pupila se dilata, la luz cae mejor a los ojos y todo se vuelve claro, no iluminado,  claro.
Se me ocurrió una idea. ¿Qué pasará si saco a funcionar la luz negra fuera de casa? Cuando mucho, lo que es oscuro no brilla, o si?
Cargué de baterías la mochila y salí. Por ahí me podrán ver hoy en día, escuchando brisa del desierto en los auriculares yendo y viniendo en bici por todos lados, iluminando con mi luz negra. Sí, pase por favor.
Negro, negro, negro, opa!, esto no es tan oscuro, negro, verde, creo que rojo, amarillo, amarillo, a la mierda! ¿Y esto? Brilla demasiado.
 La luz encendida te ilumina directo a los ojos. De a poco mis pupilas se adaptan, veo mejor y me doy cuenta como viene la mano.

Casi no te conozco y me da celos que te miren, ¡y eso me encanta!


1 comentario:

  1. ..a veces la luz causa el mismo efecto que la oscuridad, a veces, el silencio dice mejor

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